Enemigos de las flores y plantas

ENFERMEDADES Y ANIMALES DE LAS PLANTAS:

Haremos un estudio extenso de las enfermedades y los animales que atacan a las plantas de jardín. Indicaremos sus causas, sus síntomas, sus caracteres y sus remedios, para que a usted le sea posible combatirlas dentro de cada caso especial.

Haz click aquí para obtener herramientas y químicos para tu jardín

Aquí las enfermedades que corrientemente se presentan en las plantas:

Clorosis: Es lo mínimo que le puede ocurrir a una planta si no vive en las condiciones adecuadas, por ejemplo, con falta o sobra de humedad, con insuficiente luz o ventilación, con pobreza en la tierra, etc. Esta enfermedad que es como si fuera la anemia de las plantas,  se manifiesta por pérdida de color en las partes verdes de la planta dañada, que progresivamente se van manchando de amarillo cada vez más pronunciado. Debemos averiguar la causa de la enfermedad, que puede ser falta de salida suficiente de las aguas de riego o estar expuesta en exceso a las lluvias, o por el contrario a falta de agua. Si es por la falta de salida de las aguas de riego, se suspenderán los riegos y si es por exceso de agua de lluvia, se pondrán las plantas a cubierto de la lluvia; si las plantas están en macetas se revisará el desagüe de éstas, y las trasplantamos con su cepellón, en caso de que sea necesario. Si se trata de falta de riego, se efectúa en pequeña cantidad, aumentando progresivamente, y si pasado un tiempo no revive la planta, se trasplantará a otro lugar provisto de mantillo algo húmedo, suprimiendo previamente algunas raíces, teniéndola a la sombra si es en época de calor. Cuando la enfermedad es originada por las condiciones de vida de la planta enferma, optaremos por cambiarla por otras completamente contrarias.

Hojas en distintas etapas
Hojas de plantas

Blanco: Con este nombre se conoce la enfermedad originada por hongos que atacan las plantas, sobre todo tiernas, cubriendo las hojas y las yemas con una especie de polvo blanco. Ésta se propaga rápidamente hasta ocasionar la muerte de la planta. El mejor remedio para combatirlo es cortar sin demora las partes enfermas de la planta, siempre que sea posible, quemándolas, y de no poder cortarse, espolvorear la planta con flor de azufre, que también podemos utilizar como remedio preventivo para inmunizar aquellas plantas más propensas a esta enfermedad. Otros medicamentos preventivos:

Agua. . . . . . . . 10 litros.

Cal viva. . . . . .400 gramos.

Sulfato de cobre. . . 200 gramos

Se une el sulfato de cobre a la mitad del agua en un recipiente; en otro se mezcla la cal con el resto del agua; se vierte esta solución sobre la primera, se mezcla bien y se traslada a un pulverizador para usarla.

Ésta enfermedad ataca con frecuencia a los rosales y en tal caso puede combatirse rociando los arbustos de esta clase con una disolución de sulfato de cobre al 1.5 o 2 por 1000.

Chancro: Es semejante a una úlcera, puede ser seco o húmedo, y es originado por podas mal hechas. Para combatir es necesario quitar por completo la parte atacada, hasta el tejido sano, y luego de lavar la herida con una solución de sulfato de hierro al 1 por 1000 y cubrirla con mástique.

Hollín: Toda planta que se ve atacada por la enfermedad parece hallarse espolvoreada con finísimas partículas de carbón. La origina un pequeñísimo hongo del genero fumago, que se desarrolla en las hojas donde cierta clase de pulgones dejan como un líquido viscoso. Hay que combatir el mal suprimiendo ante todo los insectos que lo ocasionan y lavando después las hojas con agua ligeramente jabonosa.

Goma: Es una enfermedad interna que ataca especialmente a ciertos árboles. Hay que combatirla con urgencia en las ramas atacadas. Se pondrá luego cuidado en no utilizar en plantas o partes sanas del árbol enfermo el instrumento empleado para podar, sin una previa y meticulosa desinfección o sometiéndolo a la llama de alcohol.

Peronospórea: La originan ciertas criptógamas del género Peronospora. Las plantas atacadas presentan manchas que, de descuidarse, llegan a invadir todo el vegetal. Se combate preventivamente rociando las plantas con una disolución al 1 o 2 por mil de sulfato de cobre de agua.

Moho: Enfermedad debida a excesiva humedad en la tierra, que ataca sobre todo a tubérculos y bulbos. Se combate recubriendo con polvo de carbón las partes atacadas.

Tela: Moho particular que ataca y destruye las simientes en las estufas y cajones. Se manifiesta como una tela de araña. Un práctico remedio para combatirla es efectuar pulverizaciones de las simientes atacadas y mejor aún, preventivamente, con una mezcla de:

Sulfato de cobre.  . . . . 2.5 gramos

Amoníaco.  . . . . .  . 2.5 gramos

Agua.  . . . .  . . . 1 litro

Herrumbre: Originada por pequeñísimos hongos que atacan a las hojas, dejando en ellas machas parecidas al orín del hierro. Se combate como el blanco: cortando las partes enfermas y azufrando la planta.

Ahilamiento: Esta enfermedad la origina la insuficiencia de luz. La planta atacada se pone amarilla, adelgaza y se pudre. Hay que combatir el mal con aire y luz, suprimiendo una parte de los tallos o aclarando las plantas si están muy juntas unas a otras.

Musgo: Es debida esta enfermedad a vejez o debilidad de la planta, manifestándose en el tronco y las ramas, o entre el césped. Se combate en este ultimo caso regando el césped, durante el invierno, con una disolución de sulfato de hierro al 50 por 1000. Si se manifiesta en plantas ramosas, encalando tronco y ramas.

Liquen: Se origina y combate como el musgo, presentándose asimismo en el tronco y las ramas de las plantas atacadas por la enfermedad.

ENFERMEDADES ESPECIALES DE LAS CACTÁCEAS

Casi la única de importancia es la podredumbre, que es en verdad un gran enemigo de las cactáceas. Debe de combatirse desde el instante en que se note su aparición, cortando hasta la parte viva todo lo podrido y cicatrizando luego la herida mediante polvo de carbón vegetal.

También ataca a las cactáceas una enfermedad, afortunadamente poco extendida, la Phytophtora Cactarum Schr., que no es sino una variedad de otra que ataca a todos los vegetales, la P. omnívora de Bary.

 

ANIMALES DAÑINOS PARA LAS PLANTAS EN GENERAL

Por su número son los más terribles enemigos de las plantas ornamentales, y asimismo de los árboles, los

insectos, que en no pocos lugares constituyen una verdadera calamidad por la casi desaparición absoluta de los pájaros insectívoros. Entre éstos, los más nocivos a las plantas son:

Ácaros: Pequeñísimos animalillos que al aglomerarse sobre las plantas absorben el jugo de éstas con el consiguiente daño. Son contrarios a la humedad, por lo cual es posible combatirlos al principio con agua pura: pero cuando la invasión ya es grande hay que quitar todas las partes atacadas, siempre que esto sea posible, quemarlas y luego recurrir a un insecticida a base de sulfato de cobre o de azufre. Puede emplearse también el sulfuro de carbono para combatirlo, pero cuando éstos se hallen sobre las plantas poco delicadas, porque en ocasiones es perjudicial.

Pulgas de tierra: Son muy difíciles de combatir, siendo una de las pocas cosas que en ocasiones da resultado el extender en torno a la planta algo de serrín impregnado sin exageración de naftalina. Ataca a los claveles y a otras plantas ornamentales.

Pulgones: Aparecen en primavera, de huevos puestos por las hembras durante el invierno, y los hay negros y verdes, presentándose en gran número sobre todo en los rosales. Se combaten lavando las plantas con una infusión de tabaco o sometiéndolas al humo de éste. Una fórmula también empleada para combatir a los pulgones es la siguiente:

Agua.  . . . .  . . 1 litro

Jabón negro.  . . . . 5 gramos

Nicotina.  . . . . .  . . 0.5 gramos

La cantidad de nicotina es eventual, pues en ocasiones conviene reducirla, por lo cual, si son varias las plantas atacadas, convendrá ensayar la mezcla en una antes de aplicarla a todas, a fin de evitarse perjuicios.

Orugas: Se da este nombre comúnmente a las larvas de las mariposas y de ciertas moscas, siendo más dañinas aquéllas que éstas, aunque unas y otras son voraces, y muchas de ellas van pasando de unas a otras plantas, sin distinción, devorando las hojas, la parte herbácea, las flores y ciertos frutos. Es necesario, pues, vigilar con cuidado su aparición, y sobre todo lo de las mariposas y moscas que la producen, para combatirlas. La destrucción de las larvas se hace colocando bajo la planta o árbol atacado un lienzo blanco de bastante superficie y que lo rodee por completo y sacudiendo las ramas para que caigan las orugas; hay que operar de madrugada, a cuya hora éstas están como entorpecidas y se desprenden con facilidad. La caza de moscas y mariposas ya es más pesada, pues hay que proceder de noche mediante lámparas especiales de acetileno que atraen y abrasan a los insectos; la más usada de esta clase de lámparas es la de Vermorel.

Gusano blanco: Es también una larva, la del saltón, y antes de dejarse ver ya transformada permanece durante tres años oculta bajo tierra, alimentándose de las raíces de las plantas, que así atacadas llegan a morir. Hay que combatirlas directamente, en cuanto se vea que una planta desmerece sin causa aparente, arrancándola con cuidado y registrando sus raíces para dar muerte a todo bicho que en ellas se encuentre, plantándola luego en tierra nueva, bien revisada y sana.

Piojos: Existen muchas especies de esta clase de insectos y casi puede afirmarse que atacan a todas las plantas. Invaden con rapidez éstas, por su extraordinaria fecundidad, ocasionando diversos y grandes daños, pues no sólo los ocasionan directamente nutriéndose de los tejidos de las plantas atacadas, sino que, por segregar un líquido dulce, atraen a las hormigas y con la fermentación de ese jugo dan asimismo lugar a la enfermedad llamada moho. Hay que exterminarlos atacándolos directamente con un pincel suave para hacer que se desprendan o mediante infusión de tabaco, con la cual se pulveriza por la noche la planta, lavándola a la mañana siguiente con agua pura.

Cochinilla: Hay muchas especies y algunas de ellas muy dañinas. No les perjudican los insecticidas líquidos porque su caparazón o cubierta escamosa revestida de pelos les defiende de la acción de aquéllos en la mayoría de los casos. De ser en pequeño número se les ataca con un palito o pincel, haciendo que se desprenda. Puede recurrirse cuando son en gran número a emulsiones de aceite y jabón, a la infusión de tabaco o al petróleo, pero eso requiere un previo ensayo antes de proceder. Una fórmula que en ocasiones da resultados es la siguiente:

Agua.  . . . .  . 2 litros

Jabón negro.  . . . . 0.2 gramos

Petróleo.  . . . . .  . 0.1 gramos

Aceite de linaza.  . . . . . . . 0.15 gramos

Lombrices: Directamente no causan daño a las plantas pero si al terreno que remueven. Para poder destruirlas es aconsejable regar con infusión débil de tabaco; también pueden combatirse con infusión de alcohol alcanforado, en muy débil proporción (III o IV gotas de ese alcohol por litro de agua), o con decocción de hojas de nogal. Las lombrices vienen a la superficie de la tierra al verse así atacadas y es facilísimo entonces apoderarse de ellas.

Hormigas: Ya hemos dicho que éstas acuden muchas veces a las plantas, atraídas por el líquido azucarado que los piojos segregan; pero a veces acuden sin ese incentivo. De poder hallar su nido, lo mejor para combatirlas es verter en él agua hirviendo; pueden atacarse también con polvo de tabaco; pero hay un procedimiento sencillísimo de combatirlas, si se trata de plantas en macetas, que consiste en sumergir éstas en agua durante algunas horas.

Caracoles y babosas: Pueden ocasionar también daños, siquiera no sean muy graves en la mayoría de casos. Para combatirlos rocíense las plantas con cualquier insecticida, si fueran en número tal que se hiciera pesado quitarlos uno a uno.

Grillos: Si llegan a invadir un terreno, es difícil desembarazarse de ellos. Si no son muchos, hay que ir directamente a sacarlos de sus nidos en las primeras horas de la mañana. Si son en gran número, lo mejor es calentar el terreno mediante escoria humedecida ligeramente con petróleo.

Trips: Insecto que ataca y daña las plantas de estufa sobre todo, chupando el parénquima de las hojas y dejando en ellas sus excrementos. Se combate con fumigaciones de tabaco, y en las plantas al aire libre con irrigaciones de extracto de tabaco.

Criocero de los lirios: Insecto de unos siete milímetros de longitud, rojo, que ataca en primavera a los lirios, royendo no solo las hojas y los tallos sino las flores hasta que se transforma en ninfa. Se combate con una solución compuesta como sigue:

Agua.  . . . .  . . 1 litro

Arseniato sódico.  . . . . 4 gramos

Cal viva.  . . . . .  . .4 gramos

La preparación de este insecticida se hace disolviendo el arseniato en la mitad del agua y la cal en la otra mitad y mezclando las dos soluciones.

Teutredo del rosal: Insecto himenóptero, negro, con el abdomen rojo, que ataca las hojas de los rosales, ya en estado de larva, durante el verano. Se combate como el criocero.

Cetonias: Coleóptero de reflejos metálicos que vive en los árboles y en las flores. Se combate fácilmente colocando, cerca de aquellas plantas que frecuenten, medias naranjas (fruto cuyo zumo les agrada mucho) con 5 gramos de arseniato sódico puro cristalizado.

Deja un comentario

Menú de cierre